martes, 12 de agosto de 2014

El Día del Niño

Nuestras maldades y travesuras del pasado. La alegría de darles un regalo a los más chiquitos. La pregunta inevitable: ¿no es todos los días, el Día del Niño? Reflexiones, anécdotas e historias dedicadas a los bajitos en su día.

A todos los niños del mundo

Por Leandro Jara

  Festejar el Día del Niño representa muchas preguntas en mi cabeza, en cierta parte me genera intriga cuál es el verdadero fin o significado que le pueden dar a un día como ése, pienso demasiado, pero al ver a cada niño abriendo su regalo se me llena el alma de alegría.
  Una de todas esas preguntas que surgen en mi mente es si todos los niños en el mundo reciben un simple regalo; pero no me puedo detener a pensar eso, sé que es muy difícil, pero no imposible. Ver el rostro de cada niño abriendo su regalo, con esa intriga y esa emoción, me emociona, automáticamente, mi cara se pierde en la ternura que representa en sus vidas, siendo tan chicos e inocentes, pensar que cada uno de nosotros también pasó por lo mismo algún día.
  En particular siempre quería que me regalaran una pelota de fútbol, creo que siempre pedía lo mismo, hasta en la misma Navidad pedía a Papá Noel lo mismo, gracias a Dios siempre obtuve regalos de parte de mis padres, familiares, etcétera.
  Es muy conmovedor ver y saber el sacrificio que hacen muchos padres por llevarle el regalito a cada niño. Como dije antes, preguntas surgen en mi cabeza y otra de ellas es por qué ponen una fecha para festejar el Día del Niño. ¿No son todos los días, los Días del Niño? Hace años que el Día del Niño me genera un sabor medio agridulce en mi vida. Pero no voy a hablar de ese tema por respeto a todos los niños que están presentes en esta vida y por los que ya no están también.
  Feliz día para todos los niños.

Poli-Ladron

Por Didier Iglesias

  Cuando tenía once años jugaba a la pelota en el Club Deportivo Español, en la categoría ’89 en Papi Fútbol. Recuerdo una entrega de trofeos de fin de año. Con los chicos del club y mis hermanos, Alan, Matías y Joshua, jugábamos al Poli-Ladron, corríamos mucho, nos divertíamos sanamente y libremente. Yo pensaba en que no me agarraran porque siempre era el ladrón y siempre quería serlo. Recuerdo que había otro asado aparte del nuestro en el club, y yo pensé en hacerles una maldad a los tipos que estaban haciendo el asado, en esas parrillas enormes donde ponían la carne, el pollo, los chori, la morcilla, etcétera.
  Pensé en la maldad y le dije a mi hermano Joshua que vaya por atrás de los asadores, que no lo vean, y que les saque un gancho de chorizos, él fue sin importarle nada y lo hizo, trajo el gancho de chorizos, con los pibes nos reíamos mucho, porque no sabíamos dónde esconder ese gancho de chorizos, hasta que lo vio mi mamá y lo retó y le pegó a mi hermanito. Yo más me reía y me reía, y ése es uno de los tantos recuerdos que tengo de cuando era chico.

Día del Alma



Por Ana Na

  Todo se preparaba el sábado para el festejo del cumpleaños de Sol, mi nuera. El plan era tomar la merienda en un lugar muy bonito, el Jardín Japonés.
  Pero en la madrugada del sábado me sorprendió un mensaje, mi hijo decía “está llegando Alma (mi segunda nieta), estamos en la clínica”. Eran las 4.30 y parecía que sería larga la espera pero estuve casi dos horas en decidirme a ir con ellos.
  Me vestí violentamente y salí de casa rumbo a la clínica. Ni bien estaba en la puerta llegó otro mensaje de mi hijo: “¡Ya llegó Alma!”. La desesperación y la ansiedad fue mucha y pasé los controles de la entrada compulsivamente, quería llegar pero el piso 10 hacía más largo el camino.
  Por fin estuve en el cuarto para compartir la emoción de la llegada de Alma. Cuando nació Lucía, mi otra nieta, la primera, no pude estar presente.
  ¡Qué hermoso momento sentirla en mis brazos y poder sentirla cerca mío!
  Estuve casi todo el día allí, disfrutando esa felicidad familiar.
  La miré una y otra vez… le saqué un sinfín de fotos… las publiqué para que todo el mundo sepa de mi alegría, la alegría de todos.
  Qué difícil pensar en el Día del Niño con semejante regalo.
  Ayer fue el Día del Niño y otra vez fuimos a la clínica pero ya el festejo aumentó ya que teníamos que compartir con Lucía, que como es lógico tenía celos. Les compramos regalitos a las dos niñas pero el principal de los regalos fue el AMOR, para todos, pues todos tenemos un niño adentro.
  Lo más divertido fue escuchar a mi nieta mayor diciendo “qué bueno tener una hermanita porque recibí muchos regalos”. Pero el mejor de todos los regalos fue el nacimiento de la nueva integrante de la familia.
  ¡Gracias Alma, bienvenida a la familia!

Un mundo por descubrir

Por Pamela Almirón

  En días como el de ayer, cuando se festeja el Día del Niño, uno se pone a recordar la niñez de uno mismo. Entonces me veo de chica, en la casa de mis abuelos, donde pasé mucho tiempo esa etapa de mi vida. Me veo jugando con mis primos, mis hermanos. Riendo sin parar, llorando cuando nos retaban. Viendo pelis de terror a la noche, compartiendo las comidas en el comedor grande.
  Muy feliz, así me veo. A veces uno extraña esos momentos en los que quizás algunas de las preocupaciones pasaban por no perderse algún capítulo de un dibujito animado. Donde todo era un mundo por descubrir, donde todo era nuevo. La etapa de la niñez es muy hermosa. Por eso creo que es muy importante cuidar a los chicos, que crezcan con buena salud, amor. Y sobre todo tiempo invertido de sus seres queridos. No todo es un juguete de regalo. En mi caso, los únicos niños en mi familia están lejos. Entonces, en días como los de ayer, está bueno reflexionar y sacar conclusiones de lo que fue nuestra niñez, reírse y llorar con la familia y entender nuestro presente como niños grandes.
 
Sueño perdido

Por Brian Jara

  Un día raro, con muchas preguntas y sin una sola respuesta, de esta manera comencé el domingo, sin tu abrazo, sin tu “buen día, papá”, sin ver tu hermosa sonrisa al abrir tu regalo y tu desesperación por ver qué hay dentro de ese paquete.
  El desayuno que tanto anhelé por años junto a vos y a mamá nunca existió.
  No pierdo la fe de un día tenerte en mis brazos y prometo nunca soltarte.
  Nunca te tuve pero me imagino, te veo en el rostro de todos tus primos, te siento tan cerca y a la vez tan lejos, pero puedo sentir tus latidos, puedo escuchar tus pasos.
  Un sueño perdido para muchos pero una posibilidad única para mí.
  En el vientre que estás, acá te voy a estar esperando para darte lo mejor de mí.
  Te amo, hijo.


Luli y sus frases

Por Matías Ramírez

  Era muy temprano cuando Luli se despertó, es un momento especial ése ya que siempre se levanta de buen humor y empieza con sus gritos y carcajadas. Pegó un salto de la cama y mirándonos fijamente, dijo: “¿y los regalos?” Nosotros, con una leve sonrisa dibujada en la cara, sorprendidos, como cada vez que sale con alguna nueva, le pedimos que cerrara los ojos, así su mamá iba por el regalo.
  Ese momento me lo tomé para mí, ya que quedamos solos ella y yo, la miré paradita al lado de mi cama, con los ojos cerrados, y esa expresión de felicidad en el rostro. Me llené de felicidad y a la vez me reflejaba en ella y me preguntaba cómo fue que todo pasó rápido, pero así es la vida, tiene esas cosas inexplicables que al querer buscarle la vuelta jamás encontramos respuestas. Apareció la madre con el regalo y después de abrirlo y revisarlo nos miró y nos dijo: “¡La abuela tiene regalos también!”.
  Con la madre nos reíamos mucho ya que siempre esta nena sale con algo nuevo. Qué lindo momento el Día del Niño, qué lindo, qué pequeños instantes de felicidad, ojalá que nos queden guardados para el día de mañana poder contárselos a ella como las anécdotas de Luli y sus frases. Te amo, hija.

Imborrable

Por Facundo Arias

  Recuerdos para no borrar, tan imborrables… Recuerdo los días de mi niñez cuando salía con mis amigos a jugar a la pelota en la canchita de Gaona por la zona de Ituzaingo. Quedaron goles, fallos, lesiones, victorias, pérdidas, cómo olvidar ese recuerdo tan bonito de sudar la camiseta. Recuerdos tan anhelados que mi mente no deja olvidar, recuerdo las salidas a las plazas con amigos y amigas, había mates, chusmeríos, cantos con guitarra, era un picnic.
  Recuerdo cuando en una Navidad me regalaron la play y venía con un juego de fútbol. ¡Y ahí empecé con mi mayor vicio! Cada juego jugaba, de fútbol, aventura, terror, etcétera. Los que más me gustaban eran los de terror. Recuerdo jugar al Silent Hill, un juego donde tenías que usar a un hombre camionero, iba por una ruta desconocida, y encontraba a una niña. Otro juego era el Resident Evil 4 (¡mi preferido!), donde ibas con un muchacho que era ex del gobierno. Y lo necesitaban para ir a rescatar a la hija del presidente de los Estados Unidos. El lugar donde tenía que ir era España, cuando entró en un pueblo encontró a un compañero de Policía. Era raro ese lugar porque las personas eran raras, que cuando este muchacho fue a preguntarle si había visto a alguna chica, o sea, la hija del presidente, lo atacaban a este muchacho.
  ¡Tantos recuerdos imborrables!
  La escuela, cómo olvidarme cuando reía, escribía mucho, y los compañeros tan cargosos que se tiraban los papelitos. Las cagadas a pedos de los profesores, ¡todo! Pero siempre cada uno tenía su grupito. Estaba el grupo de los chicos a los que les gustaba el fútbol, las chicas que chusmeaban todos los días del año, y mi grupito, que éramos aproximadamente siete chicos y chicas que hablábamos sobre series, expos, música y quién le ganaba a quién de las series que queríamos.
  Tantos recuerdos que solamente la melancolía quedaba despierta en un muro dibujado por un profesional.

El tío, el ejemplo

Por José


  Cuento que ayer, en el Día del Niño, fui a visitar a mis tres sobrinos, Agustín, Elián y Priscila. Les llevé los regalitos, hacía mucho que no los veía. También visité a mi ahijado Kevin y faltaron mis tres sobrinas y mi segundo ahijado Tahiel, que es mi sobrino y no lo pude ver, me da mucha impotencia pero bueno, ya voy a estar con todos juntos.
  Empiezo a contar mi vida un poco, mi nombre es José, tengo 23 años, no tengo hijos pero soy tío y por ahora me basta.
  Yo, cuando tenía cuatro años, que era muy chico, fui muy travieso, pero ahora cambié bastante y soy un ejemplo, de tanto que me retaban aprendí lo que es bueno y malo.

11-08-2014

Ejemplo de lucha

Por Julián Jara

  La recuperación del nieto de Estela de Carlotto fue una noticia que conmocionó a todo el mundo. Fue un ejemplo de lucha, ella nos enseñó que nunca hay que bajar los brazos. Si uno tiene un sueño hay que salir y luchar por hacerlo realidad.
  Me conmovió mucho cuando dijo públicamente “no me quería morir antes de conocerlo y darle un abrazo”, con esta frase nos dio un resumen de su larga lucha, qué fortaleza tiene esta señora, aún con sus años, la admiro mucho.
  Carlotto en sus frases nos deja una enseñanza, como la que repite a menudo, todos los días son una lucha y la recuperación de Guido es una batalla ganada, pero esto aún no termina, aún faltan muchos nietos que no conocen su identidad, y estas señoras luchan día a día para encontrarlos.


11-08-2014

martes, 29 de julio de 2014

Cadáver exquisito II


Por Todos

El taller se está poniendo exigente y buenísimo
un lugar muy cómodo donde los sentimientos quedan expuestos y florece algo nuevo
es como aquellos lugares donde se escuchan los gritos de la Noria Noria camino hacia la gloria, doña
donde hace un mes pensamos gritar ese gran grito de gloria con un gran “victoria”
dando al 100 por ciento todo lo que aprendemos grupalmente
aunque tenga el dedo martillado y el pantalón apriete acá estoy firme como siempre
firme ante todo, mirando siempre adelante, porque siempre hay algo nuevo que esperar
esperar eso que tanto deseamos, es lo que nos lleva a mirar para el frente y seguir caminando
nunca dejar de soñar
siempre sonriendo con la frente en alto
caminando voy en busca de felicidad
la felicidad es tener el amor de este gran grupo
porque la vida es sueño, y los sueños, sueños son.


28-07-2014

Libre en la cancha de Morón

Un día, Hugo recibió la noticia de que podía abandonar el penal e irse a jugar un partido de fútbol a la cancha de Morón. Aquí lo cuenta en una mini-crónica.

Por Hugo


  Recuerdo aquella vez cuando un grupo de internos del módulo II del complejo de Ezeiza, mediante un permiso autorizado por cada juez de cada interno, pudo lograr su segunda salida al penal a un partido-evento en la cancha de Morón.
  Luego de haberse jugado un campeonato interno en el complejo con los diferentes módulos, nosotros, del módulo II, pudimos ser campeones y ganarnos la salida a jugar una final con el complejo de Marcos Paz.
  Fue una gran emoción aquella noticia de saber que podía volver a estar lejos del complejo y lejos de las rejas.
  Estar en una cancha profesional de la B y respirar aire puro y mirar al cielo y sentirme libre: ése fue un gran recuerdo.
  Pese al resultado no obtenido, mi satisfacción y la de mis compañeros era increíble. La familia, padres, madres, hijos, todos muy felices.
  Ese pasto, ese césped, era muy diferente a la cancha del módulo. Las tribunas del locutor hablando antes del partido y dando la formación… me sentía un jugador de primera en el entretiempo, el vestuario, los túneles de la cancha, la comida en el bufet. Fue un gran sueño de veinte internos.

28-07-2014

martes, 22 de julio de 2014

Un objeto, en nuestras palabras

Estos textos surgieron a partir de esta consigna: había que elegir un objeto o una foto --preferentemente, tenía que ser una cosa o una foto preciada--, y a partir de allí había que hacer una descripción, que reuniera lo físico y lo emocional del objeto o la foto, lo concreto y lo abstracto.
Mónica, flamante compañera en nuestro taller, eligió un candelabro que su hija del corazón rescató de la calle y al que ella dio un uso muy particular.
Anita regaló unas fotos muy teatrales y escribió sobre una noche sin luz en Córdoba, y lo que puede hacer una simple vela.





Candelabro milagroso


Por Mónica


  Tengo mi hija del corazón, que cirujeando encontró un candelabro, los bacanes que no los usan los tiran, pero yo con todo mi amor recibí ese candelabro porque con eso le doy luz a mis santos, los cuales son mis guías, y pido para que aquellos que andan juntando basura puedan conseguir otro camino. Por eso es un regalo muy preciado, hago que ese candelabro de la basura tenga una utilidad tan preciada, ayudar a la gente de la calle.


La vela invita al ritual


Por Ana Na



  Un elemento tan simple compuesto de cera, cebo, glicerina y una delgada mecha que recorre todo su largo, a veces blanca y de otros colores también. Sí, es una simple vela.
  ¡Cuántos usos diferentes le podemos dar!
  Para un evento, una cena íntima y galante, un cumpleaños, dar calidez a un ambiente, para pedir un deseo, para darle fuerza a una imagen o santo, algún rito religioso y hasta para un velatorio.
  Tal vez el más frecuente es cuando nos quedamos sin luz, muy común en los días de verano. En el interior frente a grandes tormentas se corta para evitar grandes accidentes.

*** 

  Era una hermosa noche de verano cuando de repente nos quedamos sin luz en el valle y yo estaba junto a mi hija.
  Las velas estaban preparadas en toda la casa en diferentes botellones, algunas en la cocina, en el baño, en el dormitorio y en el living. Estaba todo previsto para cuando sucediera el corte.
  Fue como un juego: ver cómo la llama bailaba y saltaba al compás del viento. Poníamos las manos sobre ella a modo de señal de magia como si fuésemos a adivinar el futuro, como esas personas que hacen hablar a las velas e interpretan su mensaje.
  Realmente fue una noche diferente… aprovechando su luz tomamos una cerveza y comimos a la luz de la vela.
  Todo estaba en silencio en la quietud de la noche, ya que no se escuchaba ni radio, ni TV y los celulares sin batería no sonaban tampoco.
  Sólo quedaba disfrutar del momento con la iluminación de la luna y la luz de la vela.
 

Luz preciada


Por Leandro Jara

  Describir ese lugar me llena el alma… Porque a ese lugar sólo yo puedo llegar, por más que millones de personas pasen por ahí. A ver si me entienden. Ese paisaje refleja un largo camino con un hermoso o triste paisaje, pero a lo largo del camino se encuentra la esperada Luz, esa luz que representa para mi “la vida”, la esperanza y las ganas de seguir, por eso todos los días de mi vida viajo a ese lugar y aunque no puedo llegar lo busco, lo busco y no me canso ni cansaré de buscarlo.
  Cuando digo camino hermoso o triste lo digo porque todo recorrido tiene sus piedras y obstáculos, o díganme a quién se le hizo fácil alcanzar una meta, lo veo complicado y más me atrae porque sé que esa luz es lo que ilumina mi camino desde alláaaa a lo lejos, y me va marcando el camino que debo recorrer, y aunque no lo veas hasta de noche sigue alumbrando, porque hasta en mis sueños veo esa luz resplandeciente y poderosa, y cada vez que abro mis ojos, sólo espero ver que entre por mi ventana y se quede conmigo, pero sé que no es así por eso la salgo a buscar día a día, aunque el pronóstico marque probabilidades de lluvia y granizos y se esperan fuertes truenos y rayos por la madrugada.
  Sólo déjame decirte, luz hermosa, brillante, quizás me atrevería a decir que tu color es verdecito, tirando a miel; gracias por ser parte de mi vida y nunca, pero nunca, dejaré de perseguirte.
  Te amo.



Un ser especial



Por Magalí

  Alguien con quien compartí tan poco y con quien me hubiese gustado compartirlo todo.
  Alguien por quien lloro y río hasta el día de hoy.
  Alguien de quien hablo siempre poniendo de ejemplo, y admirando como persona, como amigo, como padre y como abuelo. Él es el ser a quien tanto extraño, mi abuelo, a mi papá, a mis tíos, seguir el ejemplo de lo que él era me llena de orgullo. Cada vez que voy a su casa voy a escuchar a algún vecino o a la gente del barrio para que me cuenten sus anécdotas o sólo el hecho de que me digan que mi abuelo era una persona muy querida, muy amigable, me llena el alma.
  Compartimos muy poco, por la distancia, por cosas de la vida, pero en mi corazón va a vivir por siempre; Dios sólo sabe por qué decidió su partida y en un día tan festivo como una Navidad, algunos dirán que es para que no olvidemos nunca cuándo nos dejó, yo digo y pienso que un ser especial jamás se olvida. Te voy a extrañar siempre, Abu.


Una simple foto


Por Julián Jara

  Una foto, algo tan simple, pero, ¿qué significa para muchos? Algún momento hermoso, el pie para acordarse y contar alguna anécdota simpática, como adorno para decorar la casa, pero muchas veces una foto nos cuenta una historia.
  De eso les quiero hablar hoy, con su marco blanco en el estante de mi habitación, mi objeto más preciado es una foto. Esta foto me trae recuerdos hermosos, cuando tomé el celular y la tomé, recuerdo que en mi rostro había una enorme sonrisa y la felicidad que sentía era inmensa. Lo primero que pensaba era llegar a casa y hacerla un cuadro. Quizás para muchos una foto no significa nada, pero para mí sí, porque cuando me tomo unos minutos para observarla, automáticamente me transporto a ese día que la tomé, y lloro en silencio.
  El día en que me mudé lo primero que pensaba era dónde ponerla para que yo la viera todos los días. Quizás las letras estén borrosas, son lágrimas por escribir estas palabras, pero son de alegría, porque pude compartir mi objeto más preciado. Una simple foto.

Hermanos del alma

El Día del Amigo es todos los días, pero aprovechamos la ocasión y homenajeamos a estos seres que nos acompañan en las alegrías y en las tristezas.

Por Leandro Jara

Es la caricatura del oso Yogi
porque seguro debe estar hambriento,
y no sólo eso
sino que la nube la tiene pegada en la oreja.

Pareciera mudo cuando él lo desea
hasta puede caerse de un décimo piso
y hasta en la última centésima antes de caer
sólo vas a escuchar “dejame”…

Y éste otro pasó como un flash
creo que llegó a conocer sólo una matiné
cuando comenzó a escalar el pequeño Everest
ese coche largo y negro
lo llevaban hacia el paraíso.

Y cómo me voy a olvidar de la tortilla
creo que hoy todavía me sigo riendo
pero no tengo sonrisa,
sólo sé que estaba entre la basura
de la felicidad…

Hasta abajo de la tapita de Coca Cola,
en el furgón allá al fondo donde no entra nadie más
en la lágrima que quedó en el pañuelo de la Abuela
y abajo de la frazada calentita.
Yo te llevo conmigo, ése es mi amigo fiel.



Por Facundo Arias


  Tengo un amigo que se llama Obito. Lo conocí en la escuela de Ituzaingó, en cuarto año de polimodal. Yo era un chico perdido en los suburbios, ¡necesitaba encontrar mi verdadero yo! Vivía en un lugar donde solo hacían que los chicos miraran un camino firme. A este chico, Obito, le empecé a hablar y hablamos de música primero, y tuvimos varias cosas en común.
  Luego de eso nos entendimos y empezamos a juntarnos, empezamos a hablar de los dibujos de animé, de la variedad de series. Nos hicimos amigos, hicimos competencia de dibujos, juegos de videos, y también en luchas, muy pocas veces uno quería ser mayor que otro, pero es alguien con quien puedo confiar.
  Y así fueron transcurriendo los años, él sigue siendo mi amigo, también me ayudaba en las tareas, consejos y para hacer canciones o traducir.
  Con mi amigo salíamos a convenciones de animé y a pasear por ahí, lo denomino un gran amigo o hermano ¡porque siempre está ahí!
  Y ojalá ¡nunca! Se corte el hilo de la amistad. ¡Y encontré un mundo nuevo!


Por Ana Na


  Hace poco leí una frase que me quedó grabada, de alguien anónimo, que decía: “La vida es como un libro. Algunos amigos están en una página, otros en un capítulo, mientras los verdaderos, en toda la historia”.
  A lo largo de la vida uno encuentra personas a la que llama “amigas”, pero en realidad no lo son. Cumplen roles circunstanciales que duran muy poco, lo que quiere decir que no se fundan en bases sólidas de amistad y están sólo para compartir momentos de alegrías, cine o simple compañía.
  En cambio están los que durante una etapa están a nuestro lado viviendo junto a nosotros determinadas épocas, como encuentros de veraneos o uno que otro viaje, a los que yo llamaría copilotos de la vida.
  En mi infancia cuando yo tenía vacaciones de tres meses me encontraba con amigos que sólo veía durante el verano, en ese mismo lugar, y vivíamos una intensa vida cotidiana de aventuras, salidas, romances y algunas comidas en familia. Quizás a ellos los llamaría “capítulos de vida”, como aquellas compañeras del colegio con las que convivíamos durante toda la época escolar de la escuela primaria y secundaria. Después cada una tomaría su rumbo con carreras universitarias y otras tal vez no. De aquellas épocas casi se puede decir que ya no me queda nada o contadas con los dedos de una mano han pasado por mi vida fugazmente. Al casarnos cada una fue cambiando su vida a la par de las parejas y el trabajo, o lo cotidiano nos fue separando.
  En cambio en mi adolescencia tuve la suerte de conocer a un fiel amigo que conoció toda mi vida y yo la suya, que vivimos y sufrimos a la par nuestras alegrías y nuestros padeceres a tal punto que nos entendíamos con la mirada. Esta relación comenzó por herencia de familia ya que sus padres y los míos también eran amigos.
  Nuestras vidas fueron cambiando y día a día estábamos informados de lo que le pasaba a cada uno y cómo se iban transformando nuestros caminos.
  El decidió su vida en el exterior con una nueva familia pero eso no impidió que siguiéramos en contacto contándonos cómo estábamos cada uno ya sea por el trabajo, los hijos, la vida vista desde muy lejos y hasta cómo comíamos y recordando siempre algún el lugar que compartimos.
  Pasaron muchos años, nuestros padres ya no vivían pero la amistad nunca se cortó, ya sea por carta o luego vía mails o teléfono hasta que la tecnología nos acercó con alguna aplicación.
  Siempre nos dimos consejos y nos dijimos nuestras verdades sin límites y con dolor admitíamos nuestros errores. Nunca hubo distanciamiento por una verdad dolorosa que nos haya pasado, al contrario, tratamos de corregir las actitudes que nos presentó la vida.

  Seguimos en contacto a pesar del tiempo y ya nos contamos anécdotas de nuestra juventud y aunque sea a la distancia tratamos de ayudarnos.
  Ese es mi Amigo; sí con la A muy grande!!!
  Por eso quiero rendirle un homenaje a quien siempre estuvo en mis malos y buenos momentos. Él fue y será mi verdadero amigo, el que entró en mi historia.

Gracias por ser y estar, Amigo!!!

lunes, 14 de julio de 2014

Adiós Mundial

Llegamos el lunes a las once al taller con muchas emociones.
Y nos salió esto: aguafuertes, crónicas y opiniones sobre un mes raro para la Argentina.
Qué dejó el Mundial, qué tapó. Los festejos en el Obelisco. Los incidentes. La gran figura argentina. El desempeño del equipo de Sabella. La familia unida. La tristeza de algunos. Los rituales, las cábalas, lo que sentimos. Los almuerzos compartidos, el entusiasmo en los barrios.


Desazón

Por Leandro Jara


  Revivir lo de anoche, duele…
  Duele porque uno sueña, vuela hacia lo más alto, allá donde está el Cristo Redentor, y termina observando cómo vuelan los botellazos y las piedras a personas vestidas de azul.
  Este desenlace me duele, como me duele la cabeza en este momento, pero me pregunto: ¿qué debe pensar el Pipita en este momento, por no haber convertido el gol que nos llevaría a la gloria? O ¿qué deben sentir esos jugadores, por no haber hecho realidad el sueño de 40 millones de argentinos?
  No puedo ni tengo el valor de decir qué fue lo que faltó, o qué fue lo que se hizo bien o mal. No soy DT, sólo soy argentino y mi FE se quedó allá en el Maracaná, porque salió del alma y del corazón.
  Van a ser recuerdos que no voy a poder olvidar, tendré que cambiar el casete que llevaba puesto porque ya me imaginaba viejo contándoles a mis hijos y a mis nietos, “¡che, sabés que allá por el 2000 y pico se jugó el Mundial en Brasil y la Selección Argentina...!” y sí, lo tendré que cambiar porque me hizo y me seguirá haciendo mal.
  Prenderé la tele algún día, me asomaré por la ventana, se escuchará alguna canción, etcétera. Que dale campeón, dale campeón.

Los festejos en el Obelisco

Por Magalí Goytia
  A pesar de no haber ganado, por lo poco que sé y entendí de vivir un Mundial me quedo con la alegría que pude compartir con mi familia en el Obelisco, fue hermoso. Ver a la gente festejar, cantar, bailar con sus familias, todos en grupo como si todos los que estuviéramos ahí ya nos conociéramos fue algo lindo que nunca había vivido. Cuando empecé a sentir lo que era el Mundial fue en el partido contra Irán, por cosas que me iban explicando y contando fui entendiendo la importancia y el esfuerzo de los jugadores. Es por eso que sé que dejaron todo en la cancha. Me siento orgullosa de mi país, me quedo ansiosa esperando el próximo.

Gracias Masche

Por Matías

  A pesar de haber estado a un gol del triunfo, hubo un equipo al cual le estamos agradecidos por haber demostrado lo que es dejar todo por la camiseta, por haber demostrado que no sólo se trata de ganar sino de demostrarle al mundo que Argentina es un país con estrellas, que cada argentino es capaz de dejar la vida por la celeste y blanca, y acá me quiero detener, hacer una pausa para dar memoria a un jugador. A un jugador que fue capaz de hacerme poner la piel de gallina, el que fue capaz de hacer que cada argentino se pare y dé aplausos cada vez que tocaba la pelota.
  Esa forma de recuperar los balones perdidos, esa forma de enfrentar al enemigo sin miedo, sin temer a nadie y pararse con una postura que les decía a los rivales que él era argentino, que a él era al que debían temer, por eso y muchas otras cosas más es que deseo homenajear al star Mascherano, ídolo, líder indiscutible de la Selección Argentina.
  Mascherano: genio, gracias por devolverle a la Argentina ese orgullo por los jugadores. Quién iba a imaginar que en este 2014 ibas a escribir una historia de superhéroes. Quién iba a pensar que en este año un equipo iba a dejar una huella enorme en el fútbol argentino y quién iba a decir que iba a haber un equipo con los huevos suficientes, que a pesar de no poder triunfar nos demostró que ser argentino no sólo es nacer en esta tierra sino que es dar y dejar todo por el otro. Donde no existe el egoísmo, sino un solo sentimiento, un sentimiento que nos une y nos conecta con el otro y a pesar de que a todos nos unió una Copa hoy podemos decir que lo que nos unió como país fueron los 23 jugadores. Y eso es algo que no vemos todos los días.
  Hoy como argentinos debemos estar felices porque logramos lo que muchos no querían, muchos no querían ver a un país unido, muchos nos querían ver derrotados, y con problemas internos, y la verdad es que este país se unió como nunca. Gracias Selección por traer alegría a cada argentino y a cada familia.

Somos Sub
Por Ana Na


  
Todo se prepara, llega la fecha después de cuatro años de espera. Se larga el Mundial!!!
  Se vio todo un clima muy festivo y sobretodo cuando jugó la Argentina.
  
Las calles y la gente vestida de celeste y blanco, apoyando a nuestra Selección. ¡Cuántas banderas en los balcones! Ni en fechas patrias vi tanto nacionalismo.
  Sería bueno que los argentinos tuviéramos esa misma dinámica para defender los derechos de nuestro país. Detrás de este mes de fiesta se sucedieron muchos acontecimientos, como los fondos buitre, el caso Boudou, la Presidenta con su problema de salud, pero todo quedó relegado detrás de una pelota.
  El país exigiendo a Messi cuando en realidad no fue un partido de tenis sino un equipo jugando, de once jugadores o, mejor dicho, de veintidós, y el director técnico.
  A medida que se jugaban los partidos empezó el calentamiento general y aún más sabiendo que llegaban a la final.
  Partido fuerte, todos apostábamos a ganar, pero pasaron noventa minutos con el corazón en la boca.
  La gente cumplió con sus cábalas para el festejo, ya nos sentíamos CAMPEONES. Pero errores, fallas técnicas nos llevaron a un empate. ¡Estábamos sin poder respirar!
  El silencio de las calles marcaba una intensa concentración para el alargue y ya llegando casi al final ¡ZAS! Gol de Alemania.
  Árbitro coqueto que se miraba en la pantalla y se arreglaba el cabello, italiano fachero que se olvidó por momentos que se estaba jugando la final.
  Terminó el partido y perdimos, caras de tristeza, sufrimiento, parecía un velorio al ver la cara de los jugadores, llenos de dolor ante la pérdida.
  Por momentos nadie cantó, nadie tocó bocinas, pero el país alentador empezó a invadir las calles festejando el empeño de la Selección y el haber salido SUB.
  La alegría fue inmensa, se podría decir que casi como el partido anterior que se convocaron en las calles… en el Obelisco, punto ritual de concentración.
  Lo importante es que llegamos a la final, a prepararse para recibir al equipo y continuar la fiesta.
  ¡Y a prepararse para el 2018 en Rusia!



Mis hijos saltando y gritando
Por Hugo

  Jamás había vivido un Mundial como éste. Creo que fue mi mejor Mundial desde que tengo vida. No sólo porque vi cómo llegamos a la final sino también porque compartí partidos, charlas, comidas con seres muy queridos. El tener a mis hijos sentados en mi regazo, viviendo y alentando a la Argentina, con sus camisetas y caritas pintadas me llenó de alegría.
  Todos unidos y juntos tirando y alentando a la Selección. Me llenó de satisfacción.
  El equipo me demostró que lo sintieron igual que todos nosotros. Mascherano, un gladiador. Se llevó todos los premios, qué orgullo que me da ver a un jugador así, a pesar de que nadie o casi nadie le tenía fe al equipo llegó a la final y casi lo gana.
  Hoy sólo me queda el recuerdo de que estuvimos a un pasito de la Copa pero no me queda el sabor amargo porque el equipo dio todo lo que pudo y la gente anoche festejó en el Obelisco porque ser argentino es estar en las buenas y en las malas. Y mis hijos saltando y gritando con sus papás, tampoco se lo van a olvidar.
Un país unido

Por Pamela

 
Después de veinticuatro años Argentina llegó a la final de la Copa del Mundo.
  Todavía parece un sueño, todavía es increíble.
  Creo que nos sorprendió a todos el aguante, el compañerismo y sobre todo la pasión y la fuerza que puso la Selección en cada partido que jugó, dejando todo en la cancha. Quiero destacar sobre todo a Javier Mascherano, que jugó dando todo de sí, y dejando en claro que, además, la unión, el compañerismo, el apoyo y el esfuerzo valen la pena, no sólo en una Selección, sino también en la vida.
  Durante lo que fue el Mundial nos hicieron muy felices y ahora que ya finalizó aún podemos estar orgullosos de todo lo que la Selección hizo.
  Fue hermoso ver cómo la gente partido tras partido se juntaba a verlos donde sea. Escucharlos hablar sobre las cábalas que tenían, etcétera.
  Se vio a un país bastante unido, algo que no es poca cosa, porque últimamente se vive mucha desunión por temas políticos, entre otras cosas. Fue realmente increíble ver la cantidad de gente que se reunía en el Obelisco a festejar. Muchísima gente de todas partes del país también hacía lo mismo en distintos puntos.
  Pero lo que más me sorprendió fue que a pesar de no haber podido ganar la Copa, la gente salió igualmente a alentar a la Selección, a felicitarla, a mostrarle su apoyo. Y digo esto porque a nadie le gusta perder, y menos a nosotros, los argentinos. Creo que nos quedamos con una linda sensación, de ver a la gente tan unida, tan feliz.
  Lamentablemente no puedo pasar por alto toda la violencia que se produjo en el Obelisco. Realmente fue una vergüenza ver los destrozos, robos y la impunidad con la que actuaron. Estos hechos dejaron un sentimiento de tristeza en muchos de nosotros, porque empañaron el festejo de la gente que había ido de buena fe.
  En conclusión quiero decir que, a pesar de esos hechos de violencia, podemos estar orgullosos de nuestra Selección y de la gente que se unió a darle su apoyo y fuerza.
  Nos faltó muy poco para ganar la Copa. Muchas veces es cuestión de suerte. Por mi parte estoy muy feliz y me quedo con las cosas buenas que pasaron.

De cumple

Por Celeste

  Después de haber esperado tantos años este momento llegamos a la gran final. Como en la mayoría de nuestros partidos, nos juntamos en casa con toda la familia, para alentar a nuestra Selección y poder ver y festejar el gran triunfo que íbamos a obtener.
  Sin dejar de lado el festejo de cumpleaños de mi hermana, juntos, en familia, almorzábamos y con muchas ansias esperábamos la hora del gran momento.
  En las calles de nuestro barrio se veían en el rostro de grandes y chicos esa sonrisa y ese entusiasmo que desde el primer partido ganado nunca se borraron, a medida que iba llegando el momento.
  El nerviosismo aumentaba más y más, casi que sin darnos cuenta el equipo estaba entrando a la cancha, sonó el himno nacional y la adrenalina comenzó a correr por nuestro cuerpo estremeciéndolo de alegría.
  Sonó el silbato y el partido comenzó. Frente a la tele todos alentando a nuestros jugadores con cantos que por momentos iban y venían, pero sin perder la esperanza de que llegaría el gol, fue así que llego uno, que entre gritos y abrazos festejamos, pero al final no lo fue. Y fue así que ellos, cada segundo, minuto y en cada pase que daban querían lograr ese gol.
  Terminaron el primer tiempo, el segundo, y llegó el alargue. Pero la suerte no estuvo de nuestro lado y no pudimos ganar.
  Entre confusiones de sentimientos se vinieron las lágrimas y los abrazos de consuelo. Sin nada que decir y reprochar porque se jugaron y entregaron todo en la cancha para cumplir el sueño de un país.


14-07-2014